sábado 31 de octubre de 2009

Call for Papers - Para el Segundo Número de Tolle Lege

sábado 31 de octubre de 2009 0




Tolle Lege. Revista Internacional de Estudiantes de Filosofía, está recibiendo manuscritos (artículos, estudios, discusiones, recensiones y reportes de eventos filosóficos) con vistas a la publicación de su segundo número en el 2009.

Las contribuciones pueden versar acerca de cualquier tema filosófico y han de ser escritas exclusivamente por estudiantes de filosofía (en castellano, portugués e inglés). Se reciben desde ya los manuscritos que sigan las pautas establecidas por nuestra revista, y pueden ser enviadas a la siguiente dirección como documento adjunto:

tollelegerev@gmail.com


Tolle Lege. International Student Journal of Philosophy
, receives manuscripts suitable for publication (articles, studies, discussions, book reviews and reports on philosophical events) any time of the year.

Contributions (which can be written in Spanish, Portuguese and English) can be about any philosophical topic or tradition but have to be authored solely by philosophy students. Papers that follow the submission guidelines are welcome and can be sent to our email as attachments:

tollelegerev@gmail.com



jueves 22 de octubre de 2009

¡Extra, extra!!! En Costa Rica mataron la memoria...

jueves 22 de octubre de 2009 0


Por Javier Torres Vindas

Hoy por decreto de forma imPLACable se han borrado de cada costarricense de forma definitiva los hechos históricos que van desde 1980-2005. La decisión fue tomada por el poder ejecutivo, avalada por una mayoría calificada de la Asamblea Legislativa y fueron rechazados todos los recursos antepuestos ante las salas constitucionales, de los cuales ya nadie se acuerda. PLACticamente, a partir de hoy a las 12 del día, 5 millones de personas OLVIDARON 25 años de su historia. Gracias a una tecnología innovadora el gobierno logro lo que las dictaduras han tratado en América Latina con sus políticas del olvido. La propuesta fue impulsada desde la campaña por el PLAC hacia la presidencia 2010-2014, la finalidad estaba ya determinada y el método fue asunto de millones de $ “regalados” por FMI, BM y el gobierno de USA.

Así mismo, se ha dispuesto un operativo para quemar y destruir cualquier indicio de la memoria, libros quemados, pc formateadas, bibliotecas canceladas, los periódicos han hecho su parte, por un mes dejarán sin acceso a los usuarios hacia cualquiera de sus archivos, éstos serán sustituidos por bellas canciones del siglo XVIII europeo. Fotografías, cartas, todo indicio debe ser eliminado. Ningún fragmento debe salvarse. Todo y todos son sospechosos. Aquí se acabaron los recuerdos de los PAEs, del Combo, de las luchas contra el TLC. De paso, se acabó el chiqui chiqui, Italia 90, el premio nobel de Arias, bailando por un sueño, el caso Fischel, Cinchona, etc. Todo fue borrado ¡Era irremediable, la técnica aún no es selectiva, debíamos borrar todo! ¿Pero como llegamos a esto? No lo sabemos, a parecer hace dos minutos yo mismo sabía todo, ahora me han cancelado la memoria. Creo que yo había votado por el PLAC, pero no hay manera de saberlo. Como ha declarado Mónica Segnini Acosta “Es cosa del pasado”.

lunes 12 de octubre de 2009

Red Filosófica de Costa Rica

lunes 12 de octubre de 2009 1

La Red Filosófica de Costa Rica es un espacio de reflexión costarricense y latinoamericano que busca la promoción de la filosofía y del pensamiento crítico en nuestra lengua, y que tiene las pretensiones de convertirse en una gran comunidad virtual e interactiva.

Las ventajas de una comunidad interactiva y virtual son varias. No sólo porque podemos mantenernos en contacto, informándonos unos a otros de los proyectos de escritura o de otra índole en los que estamos involucrados, sino también porque podemos compartir enlaces interesantes, actividades desapercibidas, videos desconocidos, etc., etc. Condiciones favorables que son ciertamente el rasgo distintivo de las redes sociales.

Por ello invitamos a todos aquellos involucrados en la filosofía o en áreas afines a participar en este proyecto.

miércoles 7 de octubre de 2009

Des-racionalización de los cuerpos

miércoles 7 de octubre de 2009 2
Adriana González


La fatiga corporal


"El alma, efecto e instrumento

de una anatomía política;

el alma, prisión del cuerpo"

Michel Foucault


Michel Foucault expone con claridad los efectos del poder que tiene la racionalidad opresiva y excluyente de los discursos sobre los cuerpos.


En Vigilar y Castigar, Foucault ahonda en el trasfondo de un evento que a primera vista parece simple y hasta humanista, esto último debido al cambio en la práctica de los castigos infringidos sobre las personas. Pero lo cierto es que tal evento encierra un conjunto de profundas reordenaciones en la concepción y el manejo de los cuerpos; toda una nueva forma de poder sobre las personas se "legitima" indirectamente con el nacimiento de la prisión. A comienzos del siglo XIX, con la ya conquistada erradicación del espectáculo en que se convertían las penas físicas —sobre todo aquellos atroces suplicios de la Edad Media, por ejemplo— cobra fuerza la noción de una represión menos directa sobre los cuerpos de los condenados; la idea de sutileza y discreción en el "arte de hacer sufrir" comienza a colarse en la sociedad de aquél entonces. El discurso general de la Modernidad trabajaba ahora sobre los cuerpos considerados como objeto y blanco de poder, básicamente bajo dos modalidades que identifica Foucault: por un lado, el registro anatomo-metafísico, la idea del cuerpo humano como algo analizable, y por el otro, el registro técnico-político, que ve al cuerpo enteramente manipulable. Está latente en ambos la noción de docilidad, es dócil un cuerpo que puede ser sometido, utilizado, trasformado y perfeccionado (Foucault, 1997:140). Pero es en el último donde entra a jugar todo un lenguaje discursivo que por medio de la disciplina constituye, moviliza, normaliza e individualiza a los cuerpos humanos.


De la búsqueda del disciplinamiento de los cuerpos emergió un mecanismo de poder que funciona desde lo alto del panóptico a modo del "ojo que todo lo ve". La anatomía política o biopolítica trabaja con saberes-poderes encargados de la vigilancia y el buen encauzamiento de las personas; estos han ido construyendo y modificando espacios y temporalidades con el fin de vigilar el comportamiento humano/corporal sin dejar escapar el más mínimo movimiento, así como de producir "verdades" que enuncien lo que tiene que ser un cuerpo. Los saberes-poderes, a modo de guión, indican cómo deben actuar los cuerpos en los escenarios institucionales constituidos discursivamente (Lash, 1997:27) donde se encuentran. Este funcionamiento que el filósofo francés saca a relucir no se limita tan sólo a la prisión; escuelas, colegios, hospitales y actualmente los medios masivos de comunicación, recaen de igual forma sobre los cuerpos, sobre los individuos homogeneizados que fabrican constantemente con la ayuda de esa omnipresente mirada del biopoder. La imagen es horrible y un tanto trágica: cuerpos como meros productos en serie, efectos de unos dispositivos de poder disciplinarios que obligan a la homogeneidad, pero que también individualizan al fijar especialidades, al distribuir los individuos en el espacio, por ejemplo (Foucault, 1997). Se comprende el deseo de Teresa —uno de los personajes que cobra vida en La insoportable levedad del ser de Milán Kundera— de no ser un cuerpo como los demás cuerpos, de ver en la superficie de la propia cara a los marinos del alma que salieron corriendo de la bodega, de escapar de la uniformidad obligatoria del campo de concentración donde imaginaba que se encontraban los cuerpos, vigilados acaso por el Gran Hermano de Orwell.


Se trata entonces de elaborar una subjetividad o individualidad que actúe como esa alma completamente racional y verdadera que vigila, castiga, domina, normaliza y disciplina al cuerpo en el que está "alojada": el discurso penal opera sobre los cuerpos, no a través de la crueldad física directa, sino mediante una mirada que tiene efecto sobre el alma por vía de la "mala conciencia" que se atribuye a los cuerpos (Lash, 1997:26). Ahora es el cuerpo prisionero del alma, del discurso que intenta construirlo y moldearlo, que intenta condicionar y determinar sus diferentes formas de vivir, amar, sentir, expresarse, etc. Todas estas ideas reenvían a El nacimiento de la tragedia, donde el efecto del discurso dominante —el apolíneo en su máxima expresión, por ejemplo, y luego el científico, el de carácter teórico— consiste en individuar, en inventar sujetos que estén adheridos, por así decirlo, a sus cuerpos (Lash, 1997:47).


Clara es la crítica de Nietzsche al sometimiento del cuerpo ante un alma enteramente racional y vista como lo único real y verdadero, ante los ojos de un optimismo lógico-científico y su ilusión teórica, ante ese individuo imperturbable que no puede ni tiene la necesidad de sentir ni siquiera su propio cuerpo, que se limita a contemplar desde muy lejos el espectáculo del mundo. A Eurípides se remite el eruditismo —que también critica Nietzsche— de la estética moderna, la cual coloca al cuerpo en una relación de siervo-amo con respecto al alma; "fue una exigencia de oyentes propiamente inmusicales la de que es necesario que se entienda sobre todo la palabra —dice Nietzsche hablando sobre la ópera, sobre la estética moderna en general— (…) pues las palabras, se decía, superan en nobleza al sistema armónico que las acompaña tanto como el alma supera en nobleza al cuerpo" (2000:163). Con Eurípides y el optimismo dialéctico socrático a la cabeza, comienza a cobrar fuerza la exigencia de que el arte, el cuerpo y la vida respondan a los caprichos de una racionalidad ciega; la concepción del entendimiento como la única raíz de todo gozar y crear; la abstracción y contemplación quieta e individualista de la obra de arte, de la vida; el interés por comprender y explicar las experiencias estéticas infundido en una masa "preparada e ilustrada", ahora incapaz de dejar que la escena actúe sobre ella de manera corpórea y empírica, incapaz de sentir intensamente en el cuerpo la tragedia que es el mundo. Similar a esta última idea es la noción de una gran masa que piensa, produce, siente, expresa y consume en serie. En fin, expulsar de la tragedia aquel elemento dionisiaco originario y omnipotente y reconstruirla puramente sobre un arte, una moral y una consideración del mundo no-dionisiacos: tal es la tendencia de Eurípides (Nietzsche, 2000:112). Tal es el reflejo de una progresiva fatiga corporal.


Esta fatiga o pasividad corporal es inevitable cuando lo que se quiere es civilizar hasta el máximo lo corporal-sensible y hacerlo accesible al mundo del logos "colándolo" por el filtro de la racionalidad. Tanto en Nietzsche como en Foucault se hace notar la cantidad de discursos que recaen sobre los cuerpos sea ya para tenerlos controlados, inmovilizados, reprimidos y subordinarlos, o para constituirlos, modelarlos y producirlos a partir de los diferentes regímenes que intentan dirigir los cuerpos hacia la "verdad" que se enuncia desde aquél panóptico. Son las representaciones de lo que se dice verdadero, real, bueno, normal o bello a partir de las cuales se cincelan los cuerpos.


Marcas, señales e individualismo en los cuerpos contemporáneos


Al lado del alto pedestal que sostiene con presunción a la tradicionalista razón, a la típica representación del alma y a la inalcanzable Verdad, se llegaron a posar los medios masivos de comunicación (mass-media), trayendo consigo nuevos paradigmas, nuevos saberes-poderes que también propician el descuido de lo corporal-sensible, la pasividad corporal y su correlativa individualidad, y la producción en masa de cuerpos desencarnados.


Foucault pensó la corporalidad moderna algo así como un receptáculo pasivo de castigos, controles y cánones a seguir, de todos esos saberes-poderes emitidos desde el alto mundo dominado por el logos. A aquella imagen del campo de concentración lleno de cuerpos disciplinados, insensibilizados e individualistas, pero a la vez homogeneizados bajo la omnipresente mirada del biopoder, súmesele ahora cuerpos seducidos por la sensación de placer a la hora de consumir que se les "instala", así como cuerpos frustrados por la imposibilidad del ideal de belleza contemporáneo que se impone. No puede negarse la saturación de imágenes publicitarias, señales, iconos e ideales que se inscriben en los cuerpos actualmente impregnados por la polución visual y comercial. El cuerpo contemporáneo pasa a ser un lienzo de marcas y señales comerciales. Son bastantes las críticas por parte del arte al fenómeno de los cuerpos como superficie de inscripción del consumismo. Las fotografías de Micaela Milicich hacen notar el encubrimiento de la piel por un sin fin de vallas publicitarias y anuncios que promueven el consumo excesivo y que privan al cuerpo de la capacidad que tenía de ser tocado por la vida. Los cuerpos aquí reflejan tan sólo las seductoras luces de los mass-media —luces que habitualmente nos dejan con una desesperante y muy contagiosa ceguera blanca— asemejándose cada vez más a meros maniquíes hechos de plástico o de frío metal. Como postrados en una vidriera, están ahora los cuerpos humanos, bombardeados también por una gran cantidad de imágenes que promocionan ese superficial, banal e imposible ideal de belleza.


El cuerpo deseado se construye a través de los mass-media, que vienen a funcionar como los nuevos saberes-poderes de la sociedad; esas imágenes que dictan lo que debe ser un cuerpo y cómo debe verse, hacen factible su imponente presencia gracias a ellos. Usual el hecho que siempre sea el cuerpo sensible quien recibe las consecuencias; ahora el consumo visual se convierte generalmente en el fetiche de la experiencia vital (Pinzón, 1999:225), de la experiencia del cuerpo. Aquél cuerpo disciplinado, controlado, individualizado e insensibilizado, es ahora también un cuerpo-imagen, un cuerpo para ser visto que se aleja paulatinamente de la experiencia y la sensibilidad.

La fabricación y divulgación universal de ídolos por parte de los medios masivos de comunicación, es algo evidente hoy en día. Funcionan como modelos a seguir por los cuerpos, mas no sólo representan el ideal estético, el ideal de belleza, sino también el ideal de vida que toda persona debería desear. Los cuerpos son puestos a actuar bajo la mirada de estos ídolos y de las imágenes que proyectan —imágenes generalmente imposibles pero intensamente deseadas por la gran masa. Es tanto el anhelo por estas imágenes que paralelamente a la fabricación de las mismas, se han llegado a generar industrias de transformación del cuerpo que de alguna u otra manera aproximan al ideal. Desfilan por la pasarela en la que se ha convertido el mundo un sin fin de productos para La Belleza corporal: tintes, cirugías plásticas, accesorios, de todo lo imaginable para adelgazar, etc. Con los dispositivos creadores de estas fantasías el cuerpo, en tanto que imagen, se desprende o se independiza, en cierta medida, del cuerpo sensorial, del cuerpo que percibe (Pinzón, 1999: 211). He aquí ese efecto homogenizador pero a la vez "individualizante" de los discursos que recaen sobre los cuerpos. Por un lado, prácticamente los mismos cuerpos-imágenes —las mismas imágenes ideales del cuerpo— se vende universalmente a través de los mass-media, se mundializan. Por el otro, al dejar de lado la sensibilidad propia del cuerpo humano, al devenir plástico la piel, se pierde el contacto directo con lo que se encuentra a la par, con lo más inmediato y cotidiano, con la vida… propiciando así una sociedad llena de individuos pasivos, indiferentes e insensibles. Todos sueñan con lo mismo y se identifican con el mismo ideal, mas lo hacen desde su propia barca y protegidos por el tranquilizador y confortante velo de Maya.


Siguiendo a Richard Sennett —quien realiza una historia de la ciudad contada a través de la experiencia corporal de las personas— el fenómeno de la comodidad va de la mano con una serie de elementos propios del urbanismo contemporáneo pero que datan del siglo XIX. Por ejemplo, la construcción de edificios herméticos y sellados que permitan alejarse de todo lo exterior, lleva en el fondo la idea de otorgarle al individuo comodidad, así como la progresiva invención de sillas con confortables estructuras acolchonadas y envolventes, las cuales hacen que el cuerpo se "hunda" hasta el punto de llegar a la paralización. También la creación de parques provistos de vías alternas y de los metros, son expresiones de una planificación urbana que se dejaba guiar por la idea de un libre, rápido y placentero desplazamiento de individuos —y no de masas— por la ciudad. De la mano de la comodidad, van también la pasividad corporal y el individualismo: la comodidad es un estado que asociamos con el descanso y la pasividad. La tecnología del siglo XIX fue extendiendo esta clase de experiencia corporal pasiva… si la comodidad reduce el grado de estimulación y receptividad de una persona, puede servir para aislarse de los demás (Sennett, 2002:360). Esta noción de comodidad que promueve a la pasividad corporal y el aislamiento de las personas, es sinónimo entonces de comodidad individual. El individuo no hace otra cosa más que recogerse en un "sí-mismo" que piensa auténtico y seguro: estamos, por así decirlo, rotos en pedazos por las artes absolutas, y ahora gozamos también como pedazos, unas veces como hombres-oídos, otras veces como hombres ojos, y así sucesivamente... (Nietzsche, 2000:208).


Des-racionalización del cuerpo; resistencia y éxtasis dionisiaco


¿Qué mundo es éste roto en individuos pasivos, desprovistos de toda sensibilidad corporal? ¿Vale la pena sacrificar la piel y cubrirnos de un plástico decorado con tan sólo discursos racionalistas, sistemáticos, manipuladores, opresivos, productores…? ¿Haremos de la auto-represión y censura, del auto-desprecio y descuido, preceptos para la buena vida? ¿Llegaremos a necesitar de aquel narcótico llamado soma (Huxley, Un mundo feliz) para ser felices a causa de la incapacidad para sentir? ¿Cómo deshacerse de los fríos barrotes del alma que nos aprisiona?


En oposición a las racionalidades generalmente excluyentes de aquellos discursos que recaen sobre los cuerpos, Foucault propone la creación de "lenguajes no-discursivos", de "contra-discursos" que deshagan las individualidades fabricadas en masa que encadenan a los cuerpos: si el discurso de las ciencias sociales ha hecho posible la sujeción del cuerpos en una serie de escenarios institucionales, el lenguaje no-discursivo puede ayudar a crear una contra-memoria como recurso para resistir esa sujeción (Lash, 1997:27). Entra a jugar favorablemente la resistencia.


Hay que recordar que la noción de poder en Foucault no sólo reprime, excluye o rechaza, sino también produce, produce "realidad". Además, es pensado como una relación de fuerzas en la cual, de un lado háyase el ejercicio de poder y del otro la resistencia frente a ese mismo ejercicio. La importancia de ésta resistencia no reside únicamente en la capacidad de toda persona para disociar la fuerte tensión de las relaciones de poder, para reaccionar y oponer fuerzas en sentido contrario a las que se ejercen sobre ella; obsérvese también la capacidad para jugar con estas fuerzas. A pesar de la abrumadora pasividad corporal, las resistencias son cuerpos que ejercen la libertad de buscar sustraerse a los poderes-saberes que intentan despedazarlos; las resistencias actúan, se encarnan en los cuerpos, devienen cuerpos; son las actitudes de algunos cuerpos que simplemente no quieren ser como los demás cuerpos.


Bien lo expresa Foucault: el cuerpo está modelado por una gran variedad de regímenes distintos entre sí; es desgastado por los ritmos del trabajo, el reposo y las vacaciones; es envenenado por la comida o los valores, a través de la ingestión de hábitos o leyes morales; genera resistencias… ¿Cómo deshacerse entonces de estos fríos barrotes del alma? Las resistencias le hacen frente a las formas de sujeción, de subjetividad y sumisión impuestas constantemente sobre las personas. Refutan la manera en que ha sido modelada la subjetividad e individualidad contemporánea, las técnicas y discursos aplicados sobre los cuerpos para cohibirlos, vigilarlos y constituirlos. En fin, las resistencias intentan resistir —valga la redundancia— ante los insistentes esfuerzos del biopoder para sujetarnos, tanto a la sociedad como a sí mismos —a nuestra individualidad, a ese "yo"— esto último por medio a la conciencia y el conocimiento de sí. Esta divinización de la individualización, cuando es pensada como imperativa y prescriptita, conoce una sola ley, el individuo, es decir, el mantenimiento de lo límites del individuo, le mesura en sentido helénico (Nietzsche, 2000:60). La mesura implica de hecho un pleno conocimiento de sí-mismo. Sin embrago, en Foucault este "yo", mi "alma", mi individualidad, no son elementos ya dados, sino productos de los saberes-poderes enunciados. La auto-represión y censura, la "mala conciencia" que cohíbe a los cuerpos, responden a dicho procedimiento.


La des-racionalización del cuerpo, la destrucción del sujeto moderno, de ese individuo sometido; la creación de un ser humano que pueda inventarse a sí mismo e inventar nuevas formas de vida distintas al mismo paradigma de siempre. Un ser humano que revele, transforme, invierta y que ponga en juego los sistemas que sutilmente nos organizan. Tales son las respuestas que Foucault esboza, y con las cuales la vida de cada persona puede convertirse en una obra de arte. ¡Embriaguez! ¡Desmesura! ¡Olvido de sí! ¡Renunciación del principium individuations! ¡Autoaniquilación orgiástica! —grita Nietzsche.


Es notoria la activa y fuerte presencia del cuerpo y su sensibilidad en los estados de éxtasis dionisiaco que Nietzsche promulga como sinónimo del intenso desbordamiento de una vida que no conoce la rigidez de la lógica ni los formalismos de la razón. Innegablemente, los cuerpos forman parte de esta vida contradictoria, llena de aporías, de sufrimientos y eternos conflictos, confusa, trágica, dolorosa… mas indestructiblemente poderosa y placentera. La vida se nos impregna en la piel y se cala en nuestras venas, hasta que paulatinamente somos llevados a danzar según el ritmo desenfrenado de una música que es reflejo inmediato del Uno primordial; éste clama por un pronto simbolismo corporal entero que haga manifiesta su desgarradora intensidad. El cuerpo enciende en estos estados dionisiacos su más alta potencialidad de creación y sensibilidad; se libera de toda represión e imposición, de sí mismo; logra escapar de la cárcel del alma: ahora el esclavo es hombre libre, ahora quedan rotas todas las rígidas delimitaciones que la necesidad, la arbitrariedad o la moda insolente han establecido entre los hombre (Nietzsche, 2000:46).


El principium individuationis se desvanece en el éxtasis dionisiaco. Despiértanse en él aquellas emociones dionisíacas en cuya intensificación lo subjetivo desaparece hasta llegar al completo olvido de sí (Nietzsche, 2000:45). Comiéncese el juego con los saberes-poderes que silenciosamente recaen sobre los cuerpos. Nada impide ahora la creación de una nueva forma de vida, de un nuevo ser humano no sometido a las relaciones de poder y prácticas sociales impuestas, que no son más que la manifestación de la subordinación de una forma de vida sobre otra. Sólo en él —en el estado de éxtasis dionosiaco— alcanza la naturaleza su júbilo artístico, sólo en ellas el desgarramiento del principium individuationis se convierte en un fenómeno artístico (Nietzsche, 2000:51).


La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancia de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes. Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?


Milán Kundera, La insoportable levedad del ser.


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Bibliografía

Balbier, Etienne; Deleuze, Guilles; otros (1999) Michel Foucault, filósofo. Barcelona: Gedisa.

Foucault, Michel (1997) Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión. México: Siglo Veintiuno.

_______ (1998) Historia de la sexualidad. México: Siglo Veintiuno.

Lash, Scout (1997) Sociología del posmodernismo. Buenos Aires: Amorrurtu.

Nietzsche, Friedrich (2000) El nacimiento de la tragedia. Madrid: Alianza.

Pinzón, Carlos. “El cuerpo-imagen. El cuerpo como espacio de confrontación cultural” En: Maguaré No.14. Pág. 191-238. 1999.

Sennett, Richard (2002). Carne y piedra. El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. Madrid: Alianza.

sábado 26 de septiembre de 2009

Tolle Lege | Volumen 1 | Número 1

sábado 26 de septiembre de 2009 0









Ya ha salido publicado el primer número de nuestra revista:


Animamos a todos aquellos estudiantes de filosofía que tengan trabajos listos para ser publicados a que los envíen a tollelegerev@gmail.com, con el fin de que sean considerados por el consejo editorial.


miércoles 23 de septiembre de 2009

Vienen por el oro, vienen por todo

miércoles 23 de septiembre de 2009 0

Vienen por el oro, vienen por todo. Las invasiones mineras 500 años después.

Javier Torres Vindas / socioarte@gmail.com

Sociólogo costarricense

Tomo este título prestado de un reciente libro de Javier Rodríguez Pardo Editorial CICCUS, Argentina. El autor tiene razón. América Latina durante la conquista y colonización fue saqueada de sus riquezas, no sólo de su oro. Fue expropiada de sus tradiciones, de sus lenguajes, de sus culturas, de sus religiones, de sus pobladores. El genocidio étnico fue innombrable. Hasta 1992 se pudo hablar del trauma de conquista y desde esa fecha los 12 de octubre, se habla en un lenguaje políticamente correcto de “encuentro de culturas” obviando el tema central: la negación de los pueblos originarios.

Luego de la independencia, nuestro continente fue exportador de de materias primas para el primer mundo. Tras la crisis del 1929 y la II Guerra Mundial, se intentó de a poco un modelo de de sustitución de exportaciones. Pero todo reclamo de soberanía territorial (reforma agraria) fue reprimido. Tanto así que en 1954 el golpe al gobierno de Arbenz fue impulsado por la CIA que defendía los intereses afectados de la transnacional United Fruit Company, por ejemplo.

A inicios de los ochenta y tras un par de décadas de dictaduras en el continente, se obligó por medio de los PAE's y otros mecanismos a pagar la “deuda eterna”. En los 90's el neoliberalismo quebró las economías de México (1994), Brasil (1998) y Argentina (2001-2002). En esta década, el ALCA fue detenido, pero los TLC's no.

Hoy las invasiones siguen. ¿Podemos reclamar nuestra soberanía territorial? ¿Hasta cuando seremos colonizables? ¿Qué expresa y condensa el proyecto de Las Crucitas, en esta historia de expropiación de nuestros recursos continentales?

Debemos partir de un hecho empírico constatable: la avanzada de invasiones mineras no es sólo un fenómeno propio de Crucitas en Costa Rica. Es una avanzada continental, bajo la égida transnacional de los buenos negocios, que considera la naturaleza como un recurso a explotar, es decir una mercancía. Donde las externalidades (daño ambiental y sociocultural a muy largo plazo) no es responsabilidad directa de la actividad minera. Por ejemplo, en Valle de Siria (Honduras), el proyecto “San Martín” manejado por la empresa Entre Mares, primero subsidiaria de Glamis Gold Ltda., y ahora satélite de Gold Corp.

En Costa Rica, la empresa Industrias Infinito (http://www.infinito.co.cr), se presenta como compañía nacional. La cual se asesora con la empresa canadiense Gold Limitada (la misma de Honduras, recién mencionada). Pero sin especificar la repartición accionaria de la primera empresa. Esta empresa ofrece como anzuelo son empleos, “desarrollo” local, dinero para el fisco, etc. No obstante preguntemos ¿qué ha pasado con otras experiencias exitosas de minería en América Latina?

Por ejemplo, el departamento de Cajamarca, ubicado al norte del Perú, tiene una tradición minera que se remonta a la época colonial. Diversas empresas de capital nacional, extranjero o mixto han explotado las riquezas mineras. A su paso el costo ambiental el deplorable. El costo social es innegable: el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), de Perú, reportó que en del 2006, el 64% de la población del departamento era pobre, y el 28% vivía en condiciones de pobre extrema pobreza, el 80,2% es analfabeta, el 37% de la población no tiene agua de cañería, el 25% no tiene desagües y el 68% no tiene electricidad. Es decir, riqueza privada que genera pobreza pública y costes a largo plazo.

Según Bridge, G (“Mapping the bonanza: Geographies of mining investment in an era of neoliberal reform.” The Professional Geographer), entre 1990-2001, cuatro de los diez principales países de destino para las inversiones mineras en el mundo estaban en América Latina: Chile (1ra. Posición); Perú (6ta); Argentina (9na) y México (10ma). Doce de las mayores inversiones mineras también se encontraban en América Latina: dos en Perú; nueve en Chile y una en Argentina.

Por su parte, Geraldine McDonald, ha señalado recientemente que el crecimiento del sector minero, en particular en América Latina, ejerce una presión fuerte sobre ecosistemas frágiles y sobre comunidades ubicadas en tierras de ricos recursos minerales. Los impactos ambientales y sanitarios incluyen: agua contaminada por plomo, arsénico y otros metales; descenso de la capa freática debido al uso excesivo por parte de grandes instalaciones; problemas de piel, dolores de cabeza excesivos e intoxicación de la sangre debido al plomo; enfermedades respiratorias provocadas por el excesivo polvo, y la destrucción de la vegetación debido a las lluvias ácidas. Las actividades mineras tienen un impacto directo sobre el medioambiente y la salud de hombres, mujeres y niños. Los impactos económicos incluyen una pérdida de o daños a los medios de subsistencia, así como una amenaza a la seguridad alimentaria, como resultado del desplazamiento de las poblaciones de sus tierras (y un acceso reducido al agua), a menudo sin o con una inadecuada o tardía indemnización. Las condiciones laborales en los proyectos extractivos son con frecuencia difíciles y violan las normas laborales de la OIT. Las consecuencias sociales incluyen la aparición o la agravación de problemas sociales existentes tales como el alcoholismo, la adicción a las drogas, la delincuencia y la prostitución. (ver: http://alainet.org/publica/riqueza/)

Como hemos sido testigos en Costa Rica, en el último año la embestida de legitimidad al proyecto de Las Crucitas, ha sido desde diversos flancos. El asunto central es convencer a la “opinión pública” de las bondades del proyecto y de las nefastas intenciones de aquellos y aquellas personas que se le oponen. Embestida ideológica que pasa por demonizar e insinuar una posible criminalización de los actores sociales que se oponen al proyecto.

“Curiosamente” como por casualidad, para el 2006, el presidente Óscar Arias (premio Nobel de la Paz 1987) había impulsado un “novedoso” consenso internacional denominado, “Paz con la Naturaleza”. Según se decanta, el proyecto de Las Crucitas ¿sería un ejemplo de dicho proyecto arista? Lo históricamente constatable, es que el 13 de octubre del 2008, el presidente de Costa Rica Dr. Óscar Arias Sánchez y el Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, Roberto Dobles Mora, firmaron el decreto ejecutivo Nº 34801-MINAET que autorizó el proyecto de minería a cielo abierto en la zona norte de Costa Rica, conocido como Las Crucitas.

Ahora, en realidad, Las Crucitas expresa y condensa un problema de Ecología Política, no sólo para los y las costarricenses, sino, que es un asunto continental. Es un asunto de intereses de los actores. Por ende, remite a sus posibilidades de articularse con otros actores para lograr alianzas en pro de sus fines. El asunto es de correlación de fuerzas de los actores. La clave del éxito de los que ven con buenos ojos (buenos negocios) cuentan con el dinero, con la institucionalidad que les esta favoreciendo, con el apadrinamiento de los Arias, con recursos simbólicos en los medios de comunicación. Los que nos oponemos, debemos para garantizarnos legitimidad, el articularnos con otros actores continentales, con sus experiencias de lucha, de resistencia, que incluyen derrotas y triunfos. No debemos ceder en el terreno de la lucha ideológica. Este no es un asunto de unos revoltosos e irracionales enemigos de los buenos negocios. Es un asunto de soberanía, de lucha continental. Es un saqueo que viene desde México hasta la Patagonia.

Las Crucitas, se debe entender como un momento más de la avanzada de este ciclo político neoliberal en nuestro país, cuya impronta se empinó con el denominado golpe de Estado técnico del 2004, donde el Sr. Óscar Arias logró que la Sala constitucional reformase la constitución y pudiese ser reelegido a la presidencia. Luego en el poder y debido a la estrategia de desgaste del movimiento contra el TLC, el Sr. Arias avaló el referéndum. Chance que se jugó, prometiendo en diversos momentos la panacea y mediante la estrategia del miedo, logró un apretado gane a favor del TLC y que fue una derrota estratégica para el movimiento de lucha contra el TLC. Derrota, que es diferente del inevitable cierre de oportunidades y de retractar el camino de la soberanía nacional y de los derechos de la ciudadanía social.

Las Crucitas, nos presentan u reto ineludible: crear redes y otras formas novedosas de protesta; y el desarrollo de proyectos territorializados dirigidos a la construcción del poder social mediante formas ecológicamente viables de producción, comercio y consumo, la autogestión y la democracia participativa, por lo común orientados por el nuevo paradigma de la sustentabilidad. Es decir, para la lucha contra la minería a cielo abierto es necesario reconstruir una ecología política que nos lleven a nuevas formas de vivir y construir lo político. Aquí lo que se trata es de defender derechos ciudadanos, de ciudadanía social, de soberanía territorial.


sábado 8 de agosto de 2009

Las posibilidades de la risa en una abadía

sábado 8 de agosto de 2009 4
Adriana González Serrano

Tenía miedo del segundo libro de Aristóteles, porque tal vez éste enseñase realmente a deformar el rostro de toda verdad, para que no nos convirtiésemos en esclavos de nuestros fantasmas. Quizá la tarea del que ama a los hombres consista en lograr que éstos se rían de la verdad, lograr que la verdad ría, porque la única verdad consiste en aprender a liberarnos de la insana pasión por la verdad.

Umberto Eco, El nombre de la rosa


Para la mayoría de los hombres el intelecto es una máquina complicada, siniestra y chillante, que cuesta mucho trabajo poner en marcha. A trabajar y pensar sensatamente con ayuda de esta máquina le llaman «tomar la cosa en serio». ¡Qué penosos esfuerzos les debe costar pensar con sensatez! A lo que se ve, este simpático animal que es el hombre pierde su buen humor y se vuelve serio siempre que se pone a pensar con sensatez. Frente a toda «gaya ciencia», este animal serio tiene el prejuicio de que cuando prevalecen la risa y la alegría se piensa a tontas y a locas. ¡Pues bien! ¡Mostraremos que esto es un prejuicio!

Nietzsche, La gaya ciencia



I


¿Cómo leer y escribir? Con pasión. En realidad siempre ocurre así. El término griego «pathos» del cual me valgo aquí para hablar de pasión, alude a una disposición afectiva cualquiera: piedad, placer, amor, alegría, esperanza, tristeza, tedio, odio, cólera, miedo, angustia, cobardía, envidia, ira, aflicción, pena. Son estas afecciones las que nos mueven por el mundo, y por supuesto, por las páginas de los libros al leer y por las teclas al escribir. Las afecciones no son decorado de los textos: son su sangre. No vienen después de las ideas: son su procedencia. Umberto Eco escribió El nombre de la rosa porque tuvo ganas de envenenar a un monje. También quiso que el lector se divirtiera tanto como se divirtió él ejecutando su fantaseado asesinato. Quería que el lector fuera su cómplice, “un cómplice que entrase en mi juego, que se convirtiera en mi presa, o sea en la presa del texto... un texto quiere ser una experiencia de trasformación para su lector” (Eco, 1995: 652). Claro está que no todos los textos quieren trasformar al lector ni todos los lectores quieres ser trasformados. También hay quienes no quieren que los lectores se trasformen al leer un libro, como Jorge de Burgos.


II


Leemos y escribimos apasionadamente. Lo más relevante en ello es que las afecciones vivifican, pero también matan. Ya lo decía Spinoza en su Ética: “por afecto entiendo las afecciones del cuerpo, con las que se aumenta o disminuye la potencia de actuar del mismo cuerpo, y al mismo tiempo, las ideas de estas afecciones” (III, definición 3).


En la historia de la existencia humana ha prevalecido una pasión: la insana pasión por la verdad, afección que más ha disminuido la potencia de los cuerpos, la vida misma. Nos hemos convertido en esclavos de nuestros propios fantasmas. Guillermo de Baskerville lo supo, así como luego lo supo Nietzsche. Asimismo, ambos vislumbraron a la risa —una afección— como liberadora. Jorge de Burgos también lo vislumbró. Pero en tanto ciego dogmático —valga la redundancia— no le convenía. Se trasformó entonces en un anticristo nacido del excesivo amor por dios y por la verdad, dispuesto a morir y a matar por dios y por la verdad.


¿De qué nos tenemos que reír? De la verdad ¿De quién nos tenemos que reír? De nosotros mismos. ¿Por qué reír? Porque sólo la risa puede traerse abajo los ideales que hemos creado y en los que hemos creído: sólo una afección puede contra otra afección.


III


¿De dónde el apego a la verdad y el rigor de los métodos científicos? De la pasión de los sabios, de sus incertidumbres, de sus miedos, de su odio recíproco, de sus discusiones fanáticas y siempre reanudadas, de la necesidad de vencer” (Foucault, 2004: 18). Cualquier similitud con el ambiente de la abadía que visitaron Guillermo y Adso, así como el de otros muchos lugares a través de la historia humana y como el de nuestras academias actuales, no es pura coincidencia.


La tarea genealógica que emprendió Nietzsche y que continuaron otros pensadores, como Foucault, es la de constatar el origen “humano, demasiado humano” de los ideales de los cuales nos hemos convertido esclavos. ¡Esclavos de nuestros propios fantasmas!


¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas de las que se ha olvidado que no son más que metáforas y que se han tomado por las cosas mismas” (Nietzsche, 2007: 25).


Lo que se constata aquí es, por un lado, el potencial creador del ser humano, y por otro lado, el carácter irrisorio del origen de los ideales supuestamente trascendentes, divinos y sagrados: son humanos, demasiado humanos. La risa es la que puede liberarnos de la insana pasión por la verdad, la que puede matar a dios, la que puede ser políticamente trasgresora, la que puede potenciar. Por eso a Jorge de Burgos se le hace problemática, porque Jorge representa el desesperado afán asegurador del ser humano:


El ánimo sólo está sereno cuando contempla la verdad y se deleita con el bien que ha realizado, y la verdad y el bien no mueven la risa. Por eso Cristo no reía. La risa fomenta la duda.


Pero a veces es justo dudar.


Sin duda, el que acepta estas ideas peligrosísimas también puede valorar el juego del necio que ríe de aquello cuya verdad, enunciada ya de una vez para siempre, debe ser el objeto único de nuestro saber. Y así, al reír, el necio dice implícitamente: deus non est.


Sólo desde la enfermedad y la debilidad se puede afirmar que no hay motivos para la risa, sólo desde la pesadez de los grandes ideales.


V


La medida que tomó Jorge era de esperar: la prohibición de un texto que contiene la posibilidad de “saber si las metáforas, los juegos de palabras y los enigmas, que los poetas parecen haber imaginado sólo para deleitarse, pueden incitar a una reflexión distinta y sorprendente de las cosas” (Eco, 2003: 86): La posibilidad de escribir y leer por el puro deleite de escribir y leer, la posibilidad de una lectura que se atreva a reír. Lo que prohibió el monje ciego-dogmático, así como muchos otros ciegos-dogmáticos habidos y por haber, fue la interpretación, el delicioso ejercicio de la interpretación, “la posibilidad de abrir y romper la literalidad y provocar una explosión de atribuciones simbólicas en donde la última referencia, dios, se torne prescindible... la posibilidad de que un libro sea expresión de un universo textual inmanente” (Hernández, 2003: 18), la posibilidad de que no nos importe la verdad —como a Guillermo— sino que nos divirtamos imaginando la mayor cantidad posibles de posibles, la posibilidad de pensar y seguir pensando.


Jorge prohibió la posibilidad de usar los libros para transformarse. Había dicho una vez Foucault en una entrevista que le gustaría escribir libros bomba, es decir, libros que sean útiles precisamente en el momento que uno los escribe o los lee. Después podrían desaparecer... no sin antes provocar estragos.

***


Bibliografía


Eco, Umberto (1995) El nombre de la rosa. Barcelona: Lumen.


________ (2003) El nombre de la rosa. Buenos Aires: Debolsillo.


Foucault, Michel (2004) Nietzsche, la genealogía, la historia. Valencia: Pre-textos.


Hernández, Pablo. “Métodos de lectura en El nombre de la rosa” En: Revista Comunicaciones. Volumen 12, año 24, número 1 & 2.


Nietzsche, Friedrich (2005) La gaya ciencia. Madrid: Edimat.


________ (2007) Verdad y mentira en sentido extramoral. Madrid: Tecnos.

 
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